El ALCA lo hacen ver como “la tierra prometida”, representando el más importante acuerdo de integración regional firmado en la historia; los números expresados que se conseguirán después de este importante acuerdo demuestran que en efecto mejorará la economía de los países miembros, pero hasta que punto todo esto que se plantea es completamente cierto.
Si analizamos las circunstancias la mayoría de los países tienen que enfrentarse a una nueva estrategia de las potencias capitalistas que llevan a replantear el papel de los Estados nacionales con esto de los tratados.
El ALCA es una iniciativa del gobierno de los Estados Unidos por este simple hecho ya tenemos una buena razón por que dudar de este convenio; por que si nos devolvemos en la historia el que Estados Unidos forme parte de alguna situación que nos involucre a los Latinos nunca nos ha beneficiado, siempre hemos salido perdiendo.
Además” es evidente el intervencionismo de esta potencia que considera a Latinoamérica como si fuese su patrio trasero. (Luis Gamboa, 2002).
Los defensores aseguran que el acuerdo permitirá una mayor competencia y la eliminación de los aranceles para el ingreso de los productos, piensan que se incrementará la competencia de la producción nacional. También sostienen que hay países con ciertas ventajas y que el tratado puede traer consecuencias a las empresas que no acaten las nuevas exigencias en el mercado.
En síntesis es evidente que la misión es beneficiar y claro que va hacer así pero beneficiara a unos cuantos y no a todos los que forman parte de este tratado. Al ver la motivación que tienen algunos para que se ponga en práctica el tratado es notorio que ellos forman parte de la población que se beneficiara, pero los países tienen derecho a decir NO sin miedo a perder nada, porque si el ALCA no nos a hecho falta hasta ahora no tenemos porque arriesgarnos a salir perdiendo si lo ponemos en práctica.

El problema es que no todos se benefician, sólo la minoría. Es muy difícil poner al país de acuerdo, es más, es imposible hacerlo. Es por lo anterior que los gobernantes y negociadores deben recordar que hay un sector mayoritario que necesita consideraciones y ayuda, y buscar las mejores opciones para ayudarlos.